
El reencuentro después de tantos años, entre el señor Dragó y Fernando Ruiz de la Puerta, fue uno de los momentos más entrañables del congreso. Como dos viejos amigos departieron entonces amigablemente recordando sus historias de juventud alrededor de los Misterios de Toledo, y sus leyendas y cuevas, reparando especialmente en la expedición a la llamada Cueva de Higares. Cueva de la cual Dragó todavía se maravillaba al recordarla, y para la que ciertamente sigue sin encontrarse una explicación coherente. Si bien Ruiz de la Puerta tiene en marcha una interesante investigación al respecto.
Las anécdotas de la cueva condujeron la simpática tertulia al terreno de los viajes del alma, la reencarnación, la gnosis, y la fe…destacando la aparición en forma de serpiente de un amigo de Dragó a las puertas de la cueva, convertido tras su muerte en una gran, oscura, pero pacífica serpiente. Lo que al tiempo contribuyó a cargar de simbolismo atávico la expedición, al remarcarse el carácter telúrico de los ofidios, y su relación con las cuevas, las fuerzas interiores de la tierra, y los mitos del dragón guardián subterráneo de tesoros… Todo ellos proyectado sobre la ciudad de Toledo, sus alrededores, sus anécdotas históricas, y sus leyendas, presentándonos entonces nuestra ciudad como lo que Dragó ya había señalado, como una de las Capitales Mágicas del Mundo…
















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